Hable en Público

Hablar bien en público

 “El hombre es esclavo de su palabra y dueño de su silencio”

Al momento de hablar en público, muchos permitimos que el nerviosismo y la inexperiencia nos hagan trastrabarnos, unas veces monumentalmente y otras, por bendición de los dioses, más discretamente. Sin embargo, en el entorno laboral y por supuesto en Rotary es indispensable, por decir menos, saber hablar en público y bien, vamos, que se note que sabemos de qué estamos hablando, que tenemos la certeza de lo que estamos diciendo y que nos veamos seguros y confiados en nuestras capacidades y en las de nuestra empresa u organización.

Por eso, para mitigar errores en la cuestión de la disertación y con el fin de ayudar a los que aún le temen al escenario o al micrófono, les dejamos con estos sencillos tips que son clave en cualquier discurso o en cualquier mensaje que debamos transmitir.

  • 1 Define la idea que deseas transferir al público. No hables de lo que no sabes, la mayor virtud de un orador es el conocimiento, así que, no trates de impresionar a nadie. Si vas a dar una presentación de algún tema en especial, estudia; prepárate lo más que puedas, incluso imagina las preguntas que te puedan hacer y dispón las respuestas. Nunca vayas a la guerra sin fusil o ya de mínimo, una pistolita de agua. Si se trata de un mensaje sencillo, digamos un aviso de Comité o en palabra libre, responde las palabras clave de lo que vas a decir: ¿qué, quiénes, cómo, cuándo, dónde y por qué? Si sabes aclarar éstas preguntas, tienes la mitad de la batalla ganada.
  • 2 Organiza tus ideas. Busca en tu archivo mental el orden o secuencia; todo tiene un pasado, o antecedente; un presente, o desarrollo; y un final, o conclusión. Trata de que todo tu público te entienda. A veces, en el club hablamos de tópicos que tal vez algunos socios sepan, pero recuerden que también hay invitados o socios que dejaron de asistir algún tiempo y no saben aún que onda con las actividades del club; es por esta razón mis queridos amigos, que se debe dar un antecedente, aunque sea brevísimo, de lo que vamos a tratar. Posteriormente, se pasa al desarrollo, cuerpo o idea central del mensaje, que en otras palabras es la causa del por qué estamos hablando; en este punto no nos olvidemos de mencionar toda la información. Y para finalizar, debemos dar un cierre a nuestro speech, puede ser un repaso ágil y resumidísimo, una conclusión, una reflexión, un consejo, una petición o una previsión del futuro; como se darán cuenta, en el final cabe todo lo espectacular, y sus deliberaciones (breves) mentales, también, ¿por qué no?
  • 3 Maticen su discurso. Un buen mensaje, o pieza discursiva, es aquella que mantiene vivo al auditorio. La Historia está repleta de buenos disertantes, de hecho, sin temor a caer en exageraciones, la mayoría de los líderes son también excelentes oradores. Los tips anteriores son sólo parte de la magia que hay alrededor, también se deben tomar en cuenta los llamados adornos o la forma en que se habla. Las tres principales herramientas a las que podemos recurrir en beneficio de nuestra intervención son:
  • Ademanes: ¡Utilicen sus manos! Casi siempre nos quedamos cual soldaditos de plomo en desfile y nos olvidamos de estas formidables extremidades que nos dio la buena fortuna. Las manos y los brazos nos pueden apoyar increíblemente mientras hablamos; háganlo un día frente al espejo, digan cualquier cosa con y sin ademanes, verán que la diferencia es abismal. No tengan miedo, abran sus brazos como Cristo crucificado, en esa posición se ven más imponentes, más seguros, más libres. Sólo una recomendación, no exageren, sean cautos pero efusivos, difícil combinación pero posible ¡inténtenlo!
  • Voz: La modulación de la voz es FUN-DA-MEN-TAL, no hay cosa más escalofriante, ¡vamos! ni el asesino más cruento provoca tantas injurias en tan pocos minutos como un orador con voz monótona. Jueguen con el volumen de su voz de acuerdo al sentido de la idea que están diciendo, imposten su voz de vez en vez y sean tajantes por momentos; un discurso es como una ópera, va y viene, tiene momentos altos y bajos, melancólicos y sorprendentes; recuerden su objetivo es la atención del público.
  • Gesticulación: Los gestos son una herramienta tan básica como todo lo anterior. Uno no puede asegurar que está enojado si en el rostro se le nota una risa sincera, uno no puede afirmar estar alegre si la cara tiene rastros de severidad, uno no puede pretender ser firme, por decir, en un regaño, si guiñamos un ojo. Pa’acabar pronto, se debe ser CONGRUENTE con nuestra postura, nuestros ademanes, nuestra voz, su entonación y nuestros gestos.
  • 4 Diríjanse a su público. En la vida nos encontraremos con un sinfín de tipos de público, y es ahí donde entra la habilidad y el carisma del orador; si se trata de nuestros compañeros de la facultad de derecho, con libertad podemos hablar de artículos, leyes y normas, además nuestras expresiones serán formales y apropiadas; si es ante un club Rotario, debemos ser amigables pero también formales. Si en una comunidad nos piden que nos dirijamos a los padres de familia de un albergue indígena, el lenguaje será sencillo, familiar y hasta gracioso. Uno debe estar a la altura del público, no ellos a la altura de nosotros, de ahí la necesidad de la versatilidad y sentido común del orador.
  • 5 Los nervios se pueden ocultar. Los nervios son los malos de esta película, son los que nos ponen a tartamudear o a decir muletillas como “este… este…”. Los nervios nunca desaparecen, a pesar de los años y a pesar de la familiaridad, siempre acompañaran nuestras palabras. La buena noticia chicos es que se pueden controlar. Hay muchos ejercicios que pueden hacer antes de subirse a una palestra o de pisar un escenario, pueden hacer gesticulaciones exageradas en la privacidad del baño o abrir y cerrar las manos, o pedirle a alguien un masajito de hombros. Ya en escena, no desvíen la mirada, vean a los ojos y párense rectos; siempre hablen de pie, demuestra respeto y civilidad. Respiren, hagan pausas para hacerlo, nadie los corretea pero sean moderados. La verdad, para ser completamente honesta, los nervios a veces se controlan otras no, pero saber de lo que se habla, sin dudas de que sé es el que más sabe del tema en la sala, es lo que más confianza y tranquilidad da.
  • 6 Otros recursos. Se puede recurrir a chistes o anécdotas ya sea para ejemplificar nuestro decir o para “despertar” a los oyentes, pues tal vez por alguna falla de memoria se nos haya olvidado la utilización de estos tips; los chistes nos devuelven la cercanía con el público y la atención se capta de nuevo. Las citas, o frases célebres, también son válidas, y denotan manejo del tema, además de cultura y son excelentes para anteceder a una reflexión.

Así que chicos, tienen en sus manos los secretos de los oradores profesionales, claro que hacen falta muchos otros pero la experiencia se los irá enseñando. Eso sí, no hay mejor consejo para convertirse en un incendiador de tribunas y en un orador que se recuerde, que la lectura; leer es el secreto de los verdaderos oradores.

Por lo pronto habrá que trabajar en éstos para perderle el miedo al ancestral monstruo de las mil cabezas: el público.

Por: Yetel Vázquez Martínez 

Past President 07-08 * Club Rotaract Puebla de los Ángeles * Dto. 4180 México

~ por angymon82 en septiembre 25, 2008.

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