México en el gobierno de Obama

Por Yetel Vázquez Mtz.                                                                             

·         El pasado 4 de noviembre sucedió lo que muchos veíamos lejano, un afroamericano fue elegido Presidente del que es, todavía, el país más poderoso del mundo y México, aunque debería, no forma parte de su principal agenda.

En medio de un contexto internacional de inseguridad energética, alimentaria y ambiental, y tras una campaña que rompió paradigmas, Barack Hussein Obama Jr., resultó ganador en la contienda electoral de EEUU. Con un discurso pronunciado en un estadio  deportivo, cual rockstar rodeado de seguidores gritando “yes we can”, éste abogado egresado de Harvard, entró a la historia; lo que es más, él y su gabinete “dream team” serán apoyados por un país que está cayendo en una crisis que podría ser de magnitudes descomunales y estarán escribiendo un nuevo capítulo en los libros de Historia Universal.

Efectivamente, Barack Obama se erigirá el próximo 20 de enero como el presidente número 44 de  Estados Unidos de Norteamérica, cuenta con la simpatía de gran parte del mundo, dispondrá de una holgada mayoría legislativa en el Congreso y con la confianza de casi todos las minorías y grupos étnicos que residen en ese país.  Es un fenómeno por cualquier ángulo que se le observe y estará vigilado no sólo por los ciudadanos norteamericanos, sino por el resto del orbe porque se encargó de generar una gran cantidad de expectativas que lo posicionó no sólo como una celebridad sino como la promesa de cambiar el rumbo del Estados Unidos.  Mil cosas se han escrito y se seguirán escribiendo, pero la pregunta que hoy nos ocupa es: ¿qué significa para México el triunfo de Obama?

 Sinteticemos reflexiones:

1 Las promesas de Obama

En febrero Obama publicó un ensayo sobre México, en The Dallas Morning News, en el que aseguró que de ser elegido trataría de suavizar las relaciones con nuestro país; criticó la posición adoptada por Bush ante Latinoamérica  y prometió restaurar el liderazgo de América trabajando por la prosperidad y seguridad común.  Anotó que Estados Unidos sería una  “nación de leyes e inmigrantes”, pero que lucharía por frenar la inmigración ilegal como a las organizaciones criminales que están en los dos lados de la frontera.  Asimismo, planteó la necesidad de colaborar con la capacitación de las corporaciones policiacas y judiciales. Dijo también que sabía que para reducir la inmigración ilegal, México necesitaba desarrollar su propia economía, así que incrementaría la ayuda al exterior  “incluyendo la expansión de micro créditos para negocios en México”. Por último afirmó estar consciente de que de la relación con México depende la construcción de una política de seguridad en América del Norte y una mejor correspondencia con América Latina.

Este ensayo fue publicado hace ya varios meses, quizá únicamente haya querido obtener el voto hispano, quizá estaba respondiendo a las constantes críticas por no haberse dirigido a ese sector de la población, quizá sólo lo haya escrito a petición del citado diario; lo que no debemos perder de vista es que fue una declaración pública, que en conjunto con otras a lo largo de la campaña, terminó por seducir al voto latino; fue una mera estrategia, si pero hizo promesas que lo comprometen.

Posteriormente el equipo del presidente electo de USA le expresó al presidente Felipe Calderón que la relación con nuestro país sería primordial para su gobierno entrante y una prioridad. Declaración que en México los expertos asumieron como discurso demagógico.

2 La relación Calderón-Obama

La relación de Felipe Calderón con Barack Obama comenzó con el pie izquierdo; y es que haciéndoles caso a sus asesores, nuestro presidente legítimo y legal en funciones, se adelantó a los tiempos dándole el espaldarazo a John Mcain. Con todo y todo, el Presidente Calderón envió un mensaje al ganador de las elecciones norteamericanas, en el que expresó que “confía en que la relación sea de progreso basada en la corresponsabilidad, el diálogo franco y respetuoso, y la confianza mutua.” Palabras sencillas pero contundentes que dejan ver la apertura de Felipe Calderón a trabajar en conjunto, siempre y cuando existan acuerdos.

Si es posible que se forje una buena dupla; al fin al cabo los dos están en sus cuarentas altos y considero que no habrá mayores obstáculos para que la diplomacia mexicana aproveche los aires de renovación que trae este nuevo gobierno del país del norte.

3 El voto latino.

El día de las elecciones, millones de hispanos, acudieron a las urnas para votar por el primer candidato afroamericano del partido demócrata, esperando que la esperanza de mejorar su calidad de vida se volviera certeza. Nunca antes tantos latinos habían votado, nunca antes su voto había sido tan decisivo.

Ya es sabido que su administración estará manejada por gente cuasi apartidista, capaz, eficaz, eficiente, famosa por sus resultados y no tanto por su popularidad; entre ellos Bill Richardson, que será el próximo secretario de Comercio. Al parecer Obama quiere pagar el voto que le otorgo la población de origen latino con ésta designación.  Y hay otras que podrían facilitar las relaciones de México con EEUU, incluso a decir de Arturo Sarukhán, el gabinete de Obama es una buena alineación para los intereses de México pues tienen experiencia en la relación con México.

4 El valor de México

En primer lugar, es incuestionable que la estabilidad de México es un punto de alivio para el país del norte. Estados Unidos lo  menos que quiere, es tener amenazas de seguridad cerca de casa. México está librando una batalla contra el narcotráfico que ya enterró a casi cinco mil personas, tan sólo el día de la victoria de Obama se produjo un accidente aéreo que le quitó la vida al entonces Secretario de Gobernación de México, lo que originó múltiples especulaciones. Estados Unidos ya prendió los focos rojos, no le conviene tener un país en problemas al otro lado del Río Grande, la Cumbre Binacional de Seguridad llevada a cabo a mediados de diciembre lo certifica. Es imperante que se tomen medidas prontas pues aunado al trance financiero, éste problema ha provocado la disminución de la afluencia de turistas y las inversiones extranjeras. Tenemos pendiente aún, la ampliación de la estructura de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), que podría, bien planeada y ejecutada dar soporte al mejoramiento de la seguridad de ambos países. Y por otro lado la Iniciativa Mérida, aprobada por los legisladores estadounidenses para apoyar a las corporaciones de seguridad en México aún falta concretarse.

Por otro lado, el TLCAN, a pesar de sus innumerables detractores, ha sido fundamental en el crecimiento de los involucrados; cierto, hay muchos indicios de que el presidente electo está dispuesto a renegociar algunos puntos, pero obviamente si lo abren será para buscar beneficios y no concesiones. De cualquier forma me parece casi imposible que con ésta crisis se atrevan a proponer modificaciones.

México, con sus altas y bajas, sigue siendo un líder en Latinoamérica, es decir, somos el lazo de unión de Estados Unidos con Centro y Sudamérica; quizá tal posición podría verse disminuida sino la dimensionamos al terreno global, si prestamos atención se está creando una especie de “bloque” encabezado por Rusia y China, y que tiene sus mejores aprendices en Venezuela, Bolivia y Cuba.

Finalmente, nuestro país tiene fichas para jugar en el Orden Internacional, contamos con un asiento no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, y participamos en las reuniones del G5 y G20; por lo que se nos tomará en cuenta para la reconfiguración mundial. Estados Unidos nos querrá de su lado y estará dispuesto a negociar.

Para concluir

Todos los indicadores apuntan a la permanencia de status quo, al menos al comienzo del mandato de Obama, porque sus esfuerzos estarán concentrados en la tempestad que ha desatado la crisis económica en la que se encuentra EEUU; así que los temas que desearíamos estuvieran en la agenda binacional, léase migración narcotráfico y comercio, no se modificaran de manera inmediata.  Además, como senador de Illinois, Obama se pronunció a favor del muro fronterizo, aunque después prometió revisar el tema; como haya sido, en caso de existir una reforma migratoria, no podrá respaldarla abiertamente. Pero ojo, la mayoría demócrata en tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes podría resultar beneficiosa para cerrar una reforma de ésta naturaleza, poco probable pero posible.

México tiene más que ganar de lo que podría perder, como dijera Rossana Fuentes-Berain, hay que demostrar que somos parte de la solución y no del problema.  Tal vez no nos alcancen las circunstancias para solucionar completamente el tema migratorio, sin embargo tenemos una oportunidad histórica para mejorar la relación con EEUU, conformar un claro esquema de seguridad compartida, alcanzar una mayor integración económica y mayor entendimiento político; vayamos pues con pies de acero pero con la mente abierta.

Publicado en Diálogos de Puebla, número 30; revista de corte político y social, tiraje: 10,000

~ por angymon82 en febrero 9, 2009.

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